El conflicto docente en San Juan escaló a otro nivel. Los maestros de Iglesia y Jáchal dejaron los carteles en la plaza y fueron directo al punto sensible: cortaron el acceso a la mina Veladero, frenando el paso de los camiones que abastecen la operación minera.
Las pancartas decían todo: “Vida digna para los docentes” y “Zonas alejadas olvidadas”. Los que trabajan en los rincones más remotos de la cordillera sanjuanina sienten que el Gobierno los ignoró en cada ronda paritaria y esta vez decidieron hacer ruido donde más duele.
La nueva Ley de Modernización Laboral complica el panorama sindical: la educación queda clasificada como servicio esencial, lo que obliga al 75% de asistencia en clase y exige avisar el paro con 24 horas de anticipación para evitar multas millonarias. Pero los docentes igual están dispuestos a bancarse las consecuencias.
El Gobierno provincial convocó para el mismo día a una nueva mesa de negociación, prometiendo una oferta “superadora”. Si no alcanza, el conflicto puede seguir escalando hacia otros gremios de la cordillera que también llevan meses esperando respuesta.



