No fue una, fueron dos condenas. El médico sanjuanino Miguel Amado, del Hospital de Pocito, recibió su segunda sentencia por abuso sexual simple. El juez Sergio López Martí lo encontró culpable del ultraje cometido durante la atención profesional y le impuso dos años de prisión efectiva, que se suman a los dos años condicionales de una condena anterior. El total: cuatro años de encierro.
El caso tiene una particularidad que lo hace aún más grave: la víctima sufrió el abuso de Amado y también de un enfermero del mismo hospital, el mismo día. Una situación traumática que el tribunal tomó muy en serio.
Durante el juicio, el relato de la damnificada fue central. El juez lo calificó como “coherente, sólido y respaldado por la evidencia técnica”, descartando completamente la estrategia defensiva. El historial de Amado —con antecedentes previos por delitos similares— agravó su situación.
Con esta segunda sentencia, la Justicia cierra el último capítulo de un caso que sacudió a San Juan y que dejó en evidencia la vulnerabilidad de los pacientes frente al poder de ciertos profesionales de la salud.



