La metáfora del triángulo de hierro fue durante meses la imagen que mejor explicaba cómo Milei ordenaba su política económica: tres vértices sólidos que se sostenían mutuamente. Pero según un análisis de MDZ, ese triángulo ya no es tan de hierro.
Las señales de tensión entre las distintas patas del esquema económico del Gobierno empezaron a hacerse más visibles en las últimas semanas. Las negociaciones con el Fondo Monetario, la relación con Estados Unidos y el equilibrio fiscal interno parecen estar generando fricciones que antes no existían.
El equipo económico, con Quirno y los lazos con el Tesoro de Bessent en Washington, sigue apostando al modelo. Pero los analistas empiezan a hacer preguntas que antes no se hacían sobre la sustentabilidad del esquema.
¿Es esto el inicio de un problema mayor o simplemente el ruido normal de cualquier proceso de estabilización? El debate está abierto y los próximos meses darán respuestas.
Fuente: MDZ Online



