Después de meses de cruces públicos, Wanda Nara llamó la atención al optar por el silencio en su conflicto con Mauro Icardi. La conductora explicó su decisión con una reflexión que compartió en Instagram: “Estoy aprendiendo a quedarme con las acciones y no con las palabras, también a guardar silencio a pesar de que tenga mucho que decir”.
El cambio no pasó inadvertido. La disputa —que incluyó referencias a la situación legal en Italia y al conflicto por la restitución internacional de sus hijas— había tenido como escenario central las redes sociales. La última vez que ambos se manifestaron fue hace dos semanas, cuando Icardi estuvo solo en Estambul y Wanda insinuó que recibió llamados de él en estado de ebriedad.
Este repliegue mediático marca un quiebre en una historia que sumó capítulos durante meses, incluso con indirectas hacia La China Suárez, actual pareja del futbolista. Ahora, al menos públicamente, Wanda apuesta a bajar el perfil. ¿Se trata de una estrategia frente al avance de las causas judiciales?
La disputa judicial que sigue abierta
Mientras la empresaria elige no hablar, su abogada Ana Rosenfeld expuso en redes los puntos centrales del proceso. Enumeró: “1- Wanda inició divorcio en la Argentina; 2- Hay juicio de alimentos, 3- Hay deuda de alimentos y 4- Alimentos de menores ≠ sagrado”, dejando en claro que la discusión legal continúa.
Lejos de limitarse a lo judicial, la letrada reforzó su postura con un mensaje irónico en Instagram y un video acompañado por la frase “Se le volaron los sueños y le duró poco la felicidad”. Wanda respondió de forma escueta en uno de los posteos: “Mi abogada”. El conflicto no desapareció; simplemente cambió de tono.



