Después de décadas de idas y vueltas, El Vengador Tóxico vuelve al cine con una versión que muchos creían imposible. El proyecto que no prosperó ni con Arnold Schwarzenegger en 2010 ni con Guillermo del Toro alrededor de 2016 finalmente se concreta, lejos del cine clase B y con un elenco inesperado.
La nueva película funciona como una secuela de la original de 1984, una obra que generó tres continuaciones, una serie animada, juegos de mesa y hasta un musical. Esta vez, la dirección queda en manos de Macon Blair, quien mantiene la actitud punk y la violencia exagerada que definieron al personaje.
Un antihéroe verde, drama social y humor extremo
La historia sigue a Winston, interpretado por Peter Dinklage, un hombre que perdió a su pareja y cría a Wade (Jacob Tremblay), un chico que no logra aceptarlo. Su vida da un giro cuando recibe el diagnóstico de una enfermedad grave y descubre que, sin un tratamiento médico urgente y costoso, le quedan pocos meses.
Sin cobertura de su seguro médico, Winston acude al director de la empresa donde trabaja, un personaje corrupto y vinculado a la mafia interpretado por Kevin Bacon. Tras ser rechazado, intenta robar el dinero necesario, pero termina asesinado y, por una serie de hechos fortuitos, revive convertido en un ser verde con superpoderes curativos.
Desfigurado y sin ser reconocido, ni siquiera por Wade, se transforma en un héroe a su pesar. La película apuesta al humor grotesco, la violencia exagerada y situaciones absurdas, con un Elijah Wood en un rol muy alejado de sus trabajos más conocidos. Estrenada originalmente en 2023, dura 102 minutos, es una producción estadounidense y cuenta con clasificación SAM 16; por ahora, no hay anuncio de una continuación.
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