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La sanjuanina que empezó vendiendo 5 semitas y hoy amasa 50 kilos por día

Alejandra Velázquez convirtió una crisis familiar en Ca.Le.Ma., un emprendimiento artesanal de Dos Acequias que llegó a hacer 700 semitas diarias y la llevó a ser Emprendedora del Sol 2026.

La sanjuanina que empezó vendiendo 5 semitas y hoy amasa 50 kilos por día

A las 4:30 de la mañana, cuando la mayoría de San Martín todavía duerme, Alejandra Velázquez y su marido ya tienen las manos en la masa. Literalmente. Cada día arrancan con 50 kilos de harina que amasan a puño limpio, sin amasadora ni maquinaria, en su casa del barrio Bellavista, en Dos Acequias.

Ocho años atrás, la historia era muy distinta. Una crisis de salud en la familia la obligó a buscar ingresos rápido, con hijos estudiando en la facultad y las cuentas apretadas. La solución llegó de donde menos esperaba: una receta de semitas caseras y un pedido de cinco unidades que el entonces novio de su hija llevó a una bodega para ofrecerlas entre sus compañeros.

Al día siguiente, a las nueve de la mañana, sonó el teléfono. Le pedían 50 semitas. «Al otro día hicimos más de 50 y salió mi marido a llevarlas. Y no, eran pocas. Entonces empezamos todos los días agregando 20 semitas más, 20 más, 20 más», recordó Alejandra.

El crecimiento fue tan veloz que llegaron a producir entre 600 y 700 semitas por día, distribuyendo en bodegas como Peñaflor y La Quebrada, y después expandiéndose por Valle de Pie de Palo, La Puntilla, San Isidro y toda la zona de Dos Acequias. Con el tiempo sumaron pan casero, facturas, pedidos para escuelas y comercios.

El emprendimiento se llama Ca.Le.Ma. y el nombre no es casualidad: son las primeras sílabas de sus tres hijos, Carla, Leandro y Marisol, que participan cada uno a su manera. Marisol aprendió el oficio y ayuda con los números; Leandro es parte de la historia fundacional; y Carla, de 20 años, maneja las redes, diseña las etiquetas y recibe los pedidos.

El corazón del emprendimiento es el horno de barro, y Alejandra no lo negocia. En enero y febrero, las lluvias lo derrumbaron. Para reconstruirlo organizó una rifa, y los vecinos compraron números no tanto por el premio sino porque querían volver a tener el pan disponible. «Me decían que tratara de terminarlo rápido porque necesitaban el pan», contó.

Ese vínculo con la comunidad fue lo que la llevó a ser elegida Emprendedora del Sol 2026, representando al departamento de San Martín en la Fiesta Nacional del Sol. No fue ella quien se anotó: fueron sus hijas. «Yo le decía a mi hija: ¿Quién irá a ser de San Martín ahora? Vos vas a ser, me dice», recordó entre risas.

Alejandra entiende el reconocimiento como algo colectivo. «Representar a San Martín es como representar a cada una de las emprendedoras, porque tenemos muchas en San Martín», dijo. Y hay un próximo paso concreto: el primer premio que recibió de la Municipalidad ya tiene destino, una amasadora que alivie el esfuerzo físico de tanto trabajo a mano. El horno de barro, en cambio, no se toca.

Fuente: Tiempo de San Juan · 2 de noviembre de 2026

Fuente: Tiempo de San Juan

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