Panamá asegura que no le va a faltar arroz en los próximos meses, pero la advertencia que viene del campo complica ese optimismo: el 88% del arroz que se cultiva en el país depende exclusivamente de la lluvia, sin ningún sistema de riego que lo respalde.
El director nacional de Agricultura del Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA), Abel Aparicio, afirmó que el suministro está garantizado al menos hasta abril de 2027. La proyección se apoya en tres factores: el inventario actual, las importaciones autorizadas por contingente y la cosecha que está en marcha ahora mismo.
El consumo mensual del país ronda los 778.000 quintales de arroz en cáscara, limpio y seco. Ese es el piso mínimo que Panamá necesita cubrir cada mes para no entrar en desabastecimiento. Aparicio explicó que el stock mínimo recomendado es de 1,5 millones de quintales, que cubre el consumo de un mes más una reserva adicional.
El arroz no es un alimento más para los panameños: el consumo per cápita anual llega a 162 libras (casi 73,5 kilos), uno de los más altos de toda la región.
Del lado de los productores, el vocero de la Asociación de Agricultores de Granos con Riego y Tecnología (AGRAT), Arnulfo Morales, puso el dedo en la llaga: con casi todo el cultivo bajo régimen de secano, cualquier fenómeno climático como El Niño puede desestabilizar la producción de un año para el otro. Morales reclamó optimizar la infraestructura de riego existente —como el sistema Remigio Rojas, en la provincia de Chiriquí— y acelerar el mejoramiento genético de las semillas, un proceso que hoy tarda entre ocho y diez años.
El sector también salió a desmentir rumores: los productores habían anticipado una importación inconsulta de 35.000 toneladas del cereal en plena cosecha, algo que las autoridades del MIDA negaron de plano. El ministerio advirtió que difundir versiones sin respaldo puede generar incertidumbre entre productores, compradores y consumidores.
A eso se suma otra presión: el director del Instituto de Mercadeo Agropecuario (IMA), Nilo Murillo Robles, señaló que el sector enfrenta costos crecientes por el aumento del precio del combustible y los insumos agrícolas.
El desafío de fondo sigue siendo el mismo: garantizar comida hoy mientras el modelo productivo sigue expuesto al clima de mañana.
Fuente: Infobae · 2 de noviembre de 2026
Fuente: Infobae