Una especie rara y amenazada apareció donde menos se esperaba: en el camino a La Alumbrera, en Calingasta, a pocos kilómetros de Barreal. Un grupo de hombres que transitaba por la zona el jueves notó algo inusual al costado de la ruta: un ave de plumaje rosa pastel y pico curvo que no podía desplazarse con normalidad. Avisaron a las autoridades y arrancó un operativo que duró apenas un día.
No era un flamenco común. Se trata de la Phoenicoparrus jamesi, conocida como parina chica, una especie migratoria de la misma familia que los flamencos pero más pequeña y mucho más difícil de ver. Sus poblaciones son escasas y van en retroceso, lo que convierte cada ejemplar en algo que vale la pena proteger.
«Es un ave que es muy difícil de encontrar. Sus poblaciones son muy chicas y cada vez se ven menos», explicó Ezequiel Salomón, director de Conservación de la Secretaría de Ambiente de San Juan.
El personal del Área de Rescate de Fauna y del Centro Operativo Calingasta llegó hasta Barrealito para darle los primeros cuidados. Después la llevaron a la veterinaria El Arca, donde recibió atención y un chequeo inicial. Al principio tenía dificultades para caminar, pero tras las primeras intervenciones logró moverse y alimentarse sola: una señal alentadora.
El viernes, menos de 24 horas después del hallazgo, la Secretaría de Ambiente coordinó con Fauna de Mendoza el traslado al Eco Parque mendocino, donde el ave fue ubicada en un recinto especial para su rehabilitación. Allí le harán análisis y radiografías para determinar qué interrumpió su recorrido migratorio y cuándo estará lista para volar.
La parina chica no es ajena a San Juan: hay registros de la especie en las lagunas de altura de la Reserva de Biósfera San Guillermo, en Iglesia. Esas lagunas son su hábitat natural, donde encuentra el alimento —organismos y pequeños animales acuáticos— que necesita para vivir. Recuperarla no es solo lograr que camine: es asegurarse de que pueda volver a desenvolverse en libertad.
Si la evolución es la esperada, la intención es devolverla a San Juan y liberarla en una zona lo más parecida posible a su ambiente natural. «Creemos que se va a recuperar y que vamos a poder devolverla a su hogar», dijo Salomón, aunque aclaró que primero hay que esperar los informes del Eco Parque.
El rescate también deja una lección: quien la vio supo que algo no cuadraba y avisó rápido. Esa reacción fue la diferencia. Para una especie con poblaciones tan reducidas, cada ejemplar cuenta.
Fuente: Tiempo de San Juan · 25 de octubre de 2026
Fuente: Tiempo de San Juan